Un panorama general del (neo)paganismo en Lima

A partir de los años noventa el uso del internet empezó a popularizarse en Lima a través de espacios llamados “cabinas” donde se podía alquilar por horas computadoras con acceso a esta red. Esto permitió no sólo la dicha de muchos niños que encontraron nuevas maneras de jugar, sino también que muchos adolescentes y adultos jóvenes hallaran plataformas para comunicarse con personas de intereses semejantes. Los foros y los chats eran cada vez más visitados, y se formaron comunidades en las que los usuarios podían socializarse entre sí con información proveniente de distintos lugares de alrededor del mundo. Es en este marco que brota el (neo)paganismo en Lima, partiendo de una interacción principalmente virtual.

¿Se trata de una religión? No realmente, más bien es una categoría colectiva que engloba distintas formas de espiritualidad basadas en cultos antiguos de Europa Occidental, bajo el principio de que tienen varias características en común. En esta entrada trataré dos de ellas: su interés en la magia y su eclecticismo.

¿Por qué “(neo)” entre paréntesis?

Quizás el término “paganismo” suene más familiar al lector, probablemente con cierto matiz peyorativo. En efecto, la palabra ha sido usada por siglos para designar a aquellos “otros” en oposición a quienes se forjó una identidad cristiana; esto ha conllevado a que desde esta postura un “pagano” sea considerado como objeto de repudio. Entre quienes ponen en práctica espiritualidades como las que voy a exponer a continuación, esto ha motivado que se llamen a sí mismos de formas distintas. El vocablo inglés “heathen” ha sido utilizado con el fin de emanciparse de la carga negativa de “pagan”; sin embargo, semánticamente ambas palabras tienen el mismo significado. Algunos han optado por llamarse a sí mismos “neopaganos”, en aras de resaltar un trabajo estructurado y coherente de reconstrucción de los antiguos cultos. Curiosamente, esto ha propiciado como respuesta que varios otros opten por llamarse a sí mismos “paganos” precisamente para implicar lo opuesto: un linaje y una tradición continua desde tiempos inmemoriales.

Como ven, no es sencillo encontrar un término para designar a este fenómeno. Desde una perspectiva emic, esto responde a una construcción de identidades que es fluida y que es reformulada constantemente a través de la interacción social (Ruano-Borbalán: 2004). Por lo tanto, con el fin de no censurar las voces en conflicto que encontré en el campo, acuñé el término “(neo)pagano” para designar a la población que participa de esta espiritualidad que es en esencia la misma.

La magia

Una de las religiones (neo)paganas más conocida es quizás la Wicca. Esta consiste, a groso modo, en la adoración a un dios y una diosa y la práctica de rituales estacionales de carácter devocional llamados “sabbats” y otros de carácter mágico que están asociados a los ciclos de la luna y se llaman “esbats”. La “Rede Wicca”, su código moral, puede resumirse con el precepto “Haz lo que quieras y a nadie dañes”. Esta religión tiene dos orígenes: uno mítico y otro documentado. El primero propone un linaje ininterrumpido que inicia con las brujas de Europa Occidental hace varios siglos, el mismo que ha sido mantenido en secreto desde los primeros contactos con el cristianismo para poder sobrevivir. El segundo señala que el inglés Gerald Gardner sintetizó una reconstrucción de las creencias y prácticas de un “coven” –o grupo de wiccanos– en New Hampshire. El origen de la Wicca es polémico y deberá ser tratado a profundidad en otra ocasión; no obstante, en estos momentos quisiera resaltar la importancia de la magia para esta religión. Esta es una característica común a todo el espectro de la espiritualidad (neo)pagana, y de hecho tiene una influencia que podemos rastrear al siglo XX.

Existen principalmente dos instituciones que se encargaron de sistematizar y popularizar la magia en el mundo occidental moderno: La Sociedad Teosófica y la Orden Hermética de la Golden Dawn. La primera, fundada por Helena Petrovna Blavatsky, tenía como núcleo espiritual al ocultismo, la cábala y varias religiones orientales –principalmente de la India (Melton: 1990). La segunda estaba avocada a la teúrgia y el desarrollo espiritual en base a la cábala judía, la alquimia y los textos atribuidos a Hermes Trismegisto por la Sociedad Hermética (Colguhoun: 1975). No sólo la Wicca, sino también otras instituciones como Thelema de Aleister Crowley, basan sus conceptos de magia en las enseñanzas de estas dos grandes escuelas, siendo la Golden Dawn quizás la más influyente. De ahí que exista un interés por la magia en la espiritualidad (neo)pagana, pero también de ahí que haya una tendencia al eclecticismo.

El eclecticismo

A pesar de tener un origen eminentemente occidental, el (neo)paganismo no censura ninguna práctica religiosa. Por tanto, muchas veces sus practicantes incorporan algunos elementos tomados de religiones orientales, amerindias, andinas o básicamente de cualquier parte del mundo. De fondo está la idea de que las religiones son simplemente distintas formas de llegar a una misma idea de divinidad y que el camino es irrelevante si se llega al destino. No es extraño, entonces, identificar por ejemplo los chakras –de la India– con los puntos de acupuntura –de China– y señalar que son dos formas de hablar de lo mismo.

En consecuencia, la escena (neo)pagana en Lima no tiende a favorecer grupos estructurados, con una organización clara y determinada y con lineamientos específicos. Más bien, es más común encontrarse individuos que construyen su propia espiritualidad a partir de bloques que toman de distintas tradiciones, y que buscan espacios donde relacionarse y compartir sus experiencias con otras personas que hagan lo mismo. Para esto, se valen tanto de espacios virtuales como físicos.

Resumen

El (neo)paganismo en Lima se trata, entonces, de una red de espiritualidades que tienden al eclecticismo individual. Para esto, los espacios de interacción virtual son esenciales, ya que permitieron históricamente el acceso a estas formas de ver el mundo y siguen siendo una plataforma para la socialización de nuevas personas. Los espacios físicos, no obstante, no son prescindibles, ya que el énfasis en la importancia de la magia llama a una performatividad ritual. Finalmente, se trata de una expresión religiosa que se fundamenta en una constante redefinición de identidades en cambio, siempre evaluando la afinidad del practicante con distintos insumos culturales de alrededor del planeta en diálogo con las experiencias de sus compañeros.

Bibliografía

(1975) COLGUHOUN, ITHELL. “The Sword of Wisdom: MacGregor Mathers & the Golden Dawn”. New York: G.P. Putnam’s Sons

(1990) MELTON, GORDON. “Theosophical Society”. New Age Encyclopedia

(2004) RUANO-BORBALAN, JEAN-CLAUDE. “Introduction générale: la construction de l’identité” En: HALPERN, CATHERINE (ed.) : Identité(s) : l’individu le groupe la sociéte. Francia: Sciences Humaines. Pp. 1-10

~ Autor: Diego Alonso Huerta J.

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